10/10/21

La educación

En las cercanías de la Universidad de Stanford, pude conocer otra univesidad, más chiquita, que dicta cursos de obediencia. Los alumnos, perros de todas las razas, colores y tamaños, aprender a no ser perros. Cuando ladran, la profesora los castiga apretándoles el hocico con el puño y pegando un doloroso tirón al collar de pichos de acero. Cuando callan, la profesora les recompensa el silencio con golosinas.
Así se enseña el olvido de ladrar.
 
EDUARDO GALEANO
Patas arriba
Siglo XXI de España editores

  Ann Jellicoe Directora de teatro y actriz inglesa (1927 - 2017). Desde la infancia  mostró un gran interés por el arte del teatro. En 19...