2/6/21

 

La renuncia es una revelación

   Desisto, y habré sido la persona humana; solo en lo peor de mi condición esta es asumida como mi destino. Existir exige de mí el gran sacrificio de no tener fuerza, desisto, y he aquí que en la mano frágil cabe el mundo. Desisto, y para mi pobreza humana se abre la única alegría que me es dado tener, la alegría humana. Sé eso, y me estremezco; vivir me deja tan impresionada, vivir me quita el sueño.
   Llego al momento de poder caer, escojo, tiemblo y desisto, y, finalmente, consagrándome a mi caída, impersonal, sin voz propia, finalmente sin mí, he ahí que todo lo que no tengo es mío. Desisto, y cuanto menos soy, más vivo, cuanto más pierdo mi nombre, más me llaman, mi única misión secreta es mi condición, desisto, y cuanto más ignoro la contraseña, más cumplo el secreto, cuanto meno sé, más es mi destino la dulzura del abismo. Y entonces, adoro.
   Con las manos tranquilamente cruzadas en el regazo, experimentaba un sentimiento de tierna alegría tímida. Era casi nada, como cuando la brisa hace temblar una brizna de paja. Era casi nada, mas conseguía distinguir el ínfimo movimiento de mi timidez. No sé, mas me aproximaba con angustiada idolatría a algo, y con la delicadeza de quien tiene miedo. Me estaba aproximando a lo más fuerte que jamás me ocurrió.
   ¿Más fuerte que la esperanza, más fuerte que el amor?
   Me aproximaba a lo que creo que era: confianza. Quizá sea este el nombre. O no importa: también podría darle otro.

CLARICE LISPECTOR
La pasión según G. H.
Muchnik Editores

  Ann Jellicoe Directora de teatro y actriz inglesa (1927 - 2017). Desde la infancia  mostró un gran interés por el arte del teatro. En 19...