4/12/21

Intervalo doloroso

Yo nunca hice otra cosa que soñar. Ese ha sido, y solo ese, el sentido de mi vida. Nunca tuve una verdadera preocupación salvo mi vida interior. Los mayores dolores de mi vida se desvanecen cuando, abriendo la ventana hacia dentro de mí, puedo olvidarme en la visión de su movimiento.
Nunca pretendí ser más que un soñador. Nunca peste atención a quienes me hablaban de vivir. Pertenecí siempre a lo que no está donde estoy y a lo que nunca pude ser. Todo lo que no es mío, por muy bajo que sea, tuvo siempre para mí poesía. Nunca amé otra cosa salvo cosa alguna. Nunca deseé sino lo que ni siquiera podía imaginar. Nada pedí a la vida sino que pasara sobre mí sin yo sentirla. Del amor apenas exigí que nunca dejara de ser un sueño remotísimo. En mis propios paisajes interiores, irreales todos ellos, fue siempre lo lejano lo que me atrajo, y los acueductos que casi se esfumaban en la distancia de mis paisajes soñados tenían una dulzura de sueño en relación con las otras partes del paisaje -una dulzura que hacía que yo pudiera amarlos.

FERNANDO PESSOA
Libro del desasosiego
Acantilado

 

1/12/21


 Teatro ritual y mágico

El arte del teatro es ante todo ritual y mágico, es decir, está vinculado a energías, está asentado en una religión y creencias firmes, cuya eficiencia se traduce en gestos que están directamente relacionados con ceremonias que son la expresión de una necesidad espiritual.
Las ideas están muertas pero su reflejo permanece en el estado poético que recuerda el gesto. Es el grado del gesto representado por la poesía pura, que todavía tiene el derecho de llamarse poesía, pero que ya no tiene verdadera capacidad mágica.
Ahora estamos en un momento de vida regulada donde han desaparecido las esencias, la magia, las imágenes, las energías; en un estado de estancamiento donde el ser humano vive con una prudencia emocional y púdica sin cambios desde hace más un siglo. En estas circunstancias, el arte del teatro ya no crea mitos.
Pero, si el inconsciente registrado fotográficamente solo se queda en un incremento excesivo del conocimiento no mágico, no saldremos jamás del teatro "moral" y "curativo".

ANTONIN ARTAUD
El teatro de la crueldad
La Pajarita de Papel ediciones

29/11/21


 El burro de oro

La debilidad del burro era extrema. Como el animal caído que se muere de hambre, ya no tenía fuerzas para levantar la cabeza. Un delirio tranquilo le hacía gesticular palabras raras, ininteligibles, y su aliento fétido, brutalmente fétido, parecía el hálito de una cloaca revuelta.
El burro se moría, lo veían todos. Estaba desconocido. Su piel solo abrazaba el esqueleto, y dentro de ella ya no podía vivir ni la misma fiebre, que se fue retirando poco a poco, falta de tejidos que gastar.
Se le acabó el delirio; el frío de la muerte le invadía el corazón desde los extremos; cayó en un coma profundo, y sin agonía, silenciosamente, sin un estertor que acusara el desenlace...
Se le fue la vida.
Los ojos, turbios, le quedaron abiertos, con las pupilas dilatadas, incoherentes...

DOMINGO ARENA
El cuento uruguayo
Editorial Universitaria de Buenos Aires

23/10/21

Kitten on the Keys
A un gato le enseñaron a tocar el piano, y este
animal sentado en un taburete tocaba y tocaba el repertorio existente para piano, y además cinco composiciones suyas dedicadas a diversos perros.
Por lo demás, el gato era de una estupidez perfecta, y en los intervalos de los concierrtos componía nuevas piezas con una obstinación que dejaba a todos estupefactos. Asñi llego al Opus ochenta y nueve, en cuyas circunstancias fue víctima de una ladrillo arrojado por alguien con saña tenaz. Duerme hoy el último sueno en el foyer del Gran Rex, Corrientes 640.
 
JULIO CORTÁZAR
Un tal Lucas
Alfaguara
 
A

 

18/10/21

Una escena
 
Deja de gritar.
Él se refugia junto a la pared, cerca de la puerta. Dice:
-Hay que dejarme, todo es inútil. No podré nunca.
Ella se tiende, el rostro contra el suelo. Grita de ira, reprime sus deseos de pegar; luego deja de gritar, llora. Y después se duerme. Él la despierta, le pide que diga lo que piensa. Ella piensa que es demasiado tarde ya para que se separen.
Se vuelve. Él mira la pared. Ella dice:
-Quizá pueda vivirse el amor así, de un modo horrible.
Ella duerme bajo la seda negra hasta pleno día.
Por la mañana ella va hacia la pared. Y sigue durmiendo toda la noche. Él no la despierta. No le habla. Ella se marcha cuando se levanta el día. Las sábanas están dobladas. La luz encendida. Él duerme, no la oye marchar.
Él se queda en la habitación. El miedo, de pronto, de ser abandonado.
Hay tormenta. Él se queda allí, no apaga la araña, permanece en la luz.

MARGUERITE DURAS
Los ojos azules, pelo negro
Biblioteca El Mundo
 

 

17/10/21

La disposición lo es todo

Dentro de la disposición está el fértil residuo de la experiencia. Guardado conscientemente, o soterrado inconscientemente, establece un vínculo con el inconsciente colectivo. Cuando los actores logran que la palabra resuene en ellos, este residuo de experiencia asciende a la consciencia.
Un palabra es como un guante: unobjeto inanimado que puede ser admirado en un escaparate o, incluso, en un museo. Pero se le da vida conla mano que lo llena: cada matiz, desde lo banal a lo espiritural.
Una palabra puede ser más que un guante. Es un imán. Cuando se coloca sobre un espeacio íntimo vacío, al ser pronunciada puede sacar a la superficie material soterrado en el inconsciente. Y, en ocasiones muy especiales, puede valerse del material común a toda la humanidad.
Cuando observamos algunas páginas impresas de las obras de Beckett, prácticamente vemos cada escueto renglón seguido de "Pausa". Era el consejo de Beckett a los actores. Chéjov hizo mo mismo, aunque, en lugar de "pausa", usó "...". Para que una simple sucesión de palabras asuma la dimensión humana más plena, el hablante debe cpnfiar en las resonancias que surgen en estos intervalos minúsculos. Estos momentos de silencio existen en las películas y en la prosa; pero, en el teatro, en la recreación conjunta con el público de una frase durante cada representación, la pausa, los tres puntos suspensivos, nunca pueden ser iguales. Es el sello de la presencia de la vida.
 
PETER BROOK
La calidad de la misericordia
La Pajarita de Papel ediciones
 

 

16/10/21

Olga Knipper

 Nació el 9 de septiembre de 1868 en Glázov y falleció en 1959, en Moscú. Fue una actriz rusa.
Knipper fue rechazada por la escuela de teatro del Teatro Maly de Moscú, pero Nemirovich Dánchenko le pidió que se uniera a la escuela de interpretación de la Sociedad Filarmónica de Moscú, que él dirigía.
Cuando Nemirovich Dánchenko y Konstantín Stanislavski crearon el Teatro de Arte de Moscú, Knipper estuvo entre los treinta y nueve integrantes originales.
Debutó como Irina en el Zar Fiodor Ivannovich, de Alexei Tólstoi, en 1898.
Knipper interpretó a Arkadina  en la puesta en escena de La Gaviota de Antón Chéjov. Participó en todas las representaciones del Teatro de Arte de Moscú de las obras de Chéjov. Obtuvo un gran éxito en 1901, encarnando a Masha en Las tres hermanas y a Ranevskaya en El jardín de los cerezos en 1904. Personaje que volvió a interpretar cuando el Teatro de Arte de Moscú celebró la representación número trescientos de dicha obra.
Knipper participó con el Teatro de Arte de Moscú en la gira por Europa entre 1919 y 1922. También en la que realizaron por Estados Unidos entre 1923 y 1924.
Su trayectoria con el Teatro de Arte de Moscú incluye representaciones exitosas en obras de Molière, Turgueniev y Máximo Gorki. Tuvo un destacada intervención como Gertrude en la puesta en escena de Hamlet dirigida por Gordon Craig.
Está considerada como una de las más grandes actrices rusas de todos los tiempos.
Estuvo casada con Antón Chéjov desde 1901 hasta la muerte de este en 1904.

14/10/21

LXI

...Sería el más inicuo de los críticos si me enfadara por una réplica, así fuera la más imbécil. Yo dimensiono mis proyectiles con el mayor arte que puedo y quedo en bancarrota seleccionando, para ese objetivo, los más dispendiosos materiales. Uno de mis sueños es ser joyero de las maldiciones. Pero yo no exijo que mis enemigos sean los lapidarios orfebres que se pongan a competir conmigo. Cada uno hace lo que puede y yo no tendría la poca gracia de impugnar la elección de un arma defensiva, no importa a qué bribón, al que yo hubiera agredido. Si persigo a un turón con una espada en la mano y él me combate con las esencias de su trasero, está absolutamente en su derecho y no tendría nada que decir. Todo el mundo puede publicar que soy un bandido, un falsificador, un descamisado, un proxeneta y hasta un idiota. Yo recibiría esas advocaciones con una indiferencia de la que usted no puede hacerse una idea exacta. No me pregunte por qué frente a la violencia opongo un estado de ánimo tan insólito. Yo moriré, ciertamente, sin haber entendido el significado de la palabra reparación, en el sentido que los duelistas dan a entender...
 
 
 LEÓN BLOY 
El desesperado
La Pajarita de Papel ediciones

 

 

13/10/21


 A un actor
 
Algunos días más tarde me animé y le pregunté sobre mi interpretación en la escena. 
–Usted me hizo reír mucho –. Y hoy todavía me dan ganas de reír cuando recuerdo su sombra en el escenario. Era una sombra magnífica, la sombra de su personaje. Un día la pondremos en práctica en alguna función. –Vajtangov continuó con sarcasmo. ¡El personaje y su sombra! Naturalmente si la trama de la obra lo requiera. Creo que Andreiev escribió sobre este tema un cuento maravilloso.
La expresión de mi rostro, debía expresar tal abatimiento, que Vajtangov tuvo piedad de mí y su sarcasmo cedió el lugar a consejos que siempre recordaré con reconocimiento
  –Frecuente un poco los teatros y observe a los actores –me dijo Vajtangov–. Va a notar  dos tipos de actores muy generalizados. Unostratan de comportarse en escena, como en su casa; son negligentes de exprofeso con su labor escénica, y consideran esa negligencia, como sencillez. Usted evidenció ser pariente cercano a ellos durante su actuación. Los otros, son demasiado celosos en su trabajo, y toman este celo como un alto grado de maestría. De tener que escoger el mal menor, elegiría a los segundos: por lo menos, se les entiende el texto y se los distingue en escena. Pero, en general tanto los unos como los otros, no son más que diletantes. Unos y otros actúan en escena en los personajes más diversos, no por la obra, no para incorporar el tema dramático, sino para exhibirse. Los primeros se muestran como dice Stanislavski: en pantuflas. Los otros hacen fruslerías. Ni unos ni otros, entienden la verdadera misión del arte del teatro, no respetan a los espectadores, no tienen en cuenta al autor ni a su obra. Ni los unos ni los otros aman el arte del teatro sino solo su propia persona. Le recomiendo no olvidarlo. Tenga el valor de confesarse a sí mismo, que con su “simplicidad” usted fue vanidoso.  
 –Es verdad. Usted lo ha visto muy bien. 
 –Es por eso –prosiguió Vajtangov– que aprecio en escena al actor de juego expresivo y sincero, que actúa según las circunstancias dadas por el autor, y que representa un personaje netamente definido.
 
 
YEVGUENI VAJTANGOV
Lecciones de Regisseur
Editorial Quetzal

12/10/21


 El Marqués de Bradomín

-¿Será preciso amputar el brazo?  
El médico y la monja se miraron. Leí en sus  ojos la sentencia, y solo pensé en la actitud que a lo adelante debía adoptar con las mujeres para hacer poética mi manquedad. ¡Quiénla hubiera alcanzado en la más alta ocasión que vieron los siglos! Yo confieso que entonces más envidiaba aquella gloria al divino soldado, que la gloria de haber escrito el Quijote. Mientras cavilaba estas locuras volvió el médico a descubrirme el brazo y acabó declarando que la gangrena no consentía esperas. Sor Simona le llamó con un gesto, y apartados en un extremo de la estancia, los vi conferenciar en secreto. Después la monja volvió a mi cabecera: 
-Hay que tener ánimo, Márqués. 
-Lo tengo, Sor Simona. Y volvió a repetir la buenaMadre: 
-¡Mucho ánimo! La miré fijamente, y le dije: 
-Pobre Sor Simona no sabe cómo anunciármelo. La monja guardó silencio y la vaga esperanza que yo había conservado hasta entonces huyó como un pájaro que vuela en el crepúsculo. Yo sentí que era mi alma como viejo nido abandonado.
RAMÓN MARÍA DEL VALLE INCLÁN
Sonata de invierno
Espasa Calpe

10/10/21

La educación

En las cercanías de la Universidad de Stanford, pude conocer otra univesidad, más chiquita, que dicta cursos de obediencia. Los alumnos, perros de todas las razas, colores y tamaños, aprender a no ser perros. Cuando ladran, la profesora los castiga apretándoles el hocico con el puño y pegando un doloroso tirón al collar de pichos de acero. Cuando callan, la profesora les recompensa el silencio con golosinas.
Así se enseña el olvido de ladrar.
 
EDUARDO GALEANO
Patas arriba
Siglo XXI de España editores

  Ann Jellicoe Directora de teatro y actriz inglesa (1927 - 2017). Desde la infancia  mostró un gran interés por el arte del teatro. En 19...